Creo firmemente, luego de meditarlo con suficiente tiempo y dedicación, que el arte de escribir se basa en tener las güevas (los cojones, las agallas, el valor) de senterase frente a una hoja en blanco.
El escritor es aquella persona que vence el miedo, contra todo pronóstico, de enfrentarse a toda la mierda que tenga en la cabeza y que frente a una hoja en blanco se abalanza como una avalancha interminable de pensamientos banales, sin sentido, sin orden.
Creo también firmemente que hasta los más estúpidos alguna vez en su vida tuvieron una gran idea, una gran historia para contar, y la pensaron con todo detalle. Incluso demás que se la transmitieron a otro idiota, pero nunca la escribieron, nunca tuvieron el valor de sentarse, acostarse, pararse en frente de una hoja en blanco y decirle al universo de procastinación que rodeaba la idea "Andate a la mierda", para lograr al fin y al cabo darle una salida a ese caos organizado.
Entiéndase por hoja en blanco cualquier pedazo de papel vacío (o de pared, o de cartón o de cuanto material se imaginen), en cuyo ser se pueda producir, con cualquier medio (un lápiz, un bolígrafo, una pluma, un dedo ensangrentado, etc), un escrito. Entiéndase como hoja en blanco también cualquier documento de word inmaculado, correo electrónico, entrada de blog, o en fin cualquier espacio en un dispositivo electrónico donde se puedan depositar una chorrera de palabras medio organizadas en algo medianamente leíble.
La diferencia del escritor con la persona anodina e insignificante es pues su valentía. El idiota ya mencionado diría que no sé tiene que ser osado para tomar una hoja en blanco, que él lo haría en cualquier momento si tuviera tiempo, pero se equivoca como en la mayoría de sus apreciaciones (obvio ya que es un idiota). Cuando enfrentas una hoja en blanco en realidad te confrontas a ti mismo, y este es el peor de los encuentros que algun ser pudiera tener. Encararse uno mismo es afrontar todos los miedos, todas las inseguridades, todas las dudas, todos los pensamientos inútiles y en resumen toda la ya mencionada mierda que nos carcome la existencia. Hay que tener coraje para enfrentar el ser, y presenciar que hasta el momento, después de todo lo que has vivido, lo que has sufrido, lo que has logrado, no eres capaz de organizar una puta idea y plasmarla allí en esa tan "inofensiva" y blanca hoja. Es de valientes lanzarse al vacío de la hoja en blanco y darse cuenta que el vacío eres tú y que en la hoja no se escribe nada porque tu mano no es capaz de expresar la infinita oscuridad y la grandeza del vacío que tenés en tu cabeza.
Por eso digo que lo único que hace a un escritor es tener güevas! Sólo si se tienen los cojones para sentarse con la hoja en blanco en frente y sacar de dicho encuentro algún escrito, si y sólo en dichos casos se puede decir que se es escritor.
Ahora bien, vale la pena aclarar que no todo escritor es un buen escritor, pero esa amigos, es otra historia.
lunes, 2 de diciembre de 2013
miércoles, 16 de febrero de 2011
serie
una tras otra, se vienen, atropeyan e insultan, despedazan y deshilachan, hieren y duelen, pero al fin y al cabo se van. ¿Qué? pues todas las cosas, es más, la vida misma. Aunque con las "cosas" sucede algo particular que se presiente masomenos cuando se tiene cierta edad (supongo que dependerá de la persona), y es que no vienen solas, vienen en serie. Ahora viene una serie. Veamos qué tanto nos maltrata.
sábado, 13 de noviembre de 2010
recuerdos en la arena
Veo mis lozanos y frugales pies, con exenta culpa de todo el caos, puedo observar claramente mis manos cubriéndome del sol, de sus rayos que tratan de alcanzarme y lograr mi interior, que tratan de resguardarse en mi del frío de la luna; consigo divisar a la vez como mi cuerpo presiona la arena y deja que esta se escape por sus poros, que se exonere de toda culpa, que se limpie de la sustancia escarlata, de aquella sustancia que se torna adversa con el sol, que se seca y se funde con el aire; veo como su cuerpo, mi cuerpo, el cuerpo que alguna vez bese con pasión, se iba con las olas en un mar granate, un mar con oscuras intenciones, pero en fin ella ya está a salvo, ya no le podrá pasar nada. Yo la liberé.
viernes, 12 de noviembre de 2010
me complementas
Hagamos algo.
No sé, algo que sea diferente.
No, no pasa nada, es solo que te quiero, y quiero… eeeh darte algo, un regalo.
No sé como que, algo que sea especial.
Adivinar? Claro, puedes intentar.
No! No, eso tampoco. Vamos, piensa algo original.
mmm no, eso no! Va a ser algo más especial, pero no quiero que sea algo como mañe o una cosa así común o tipo novela romántica o algo así.
Debe ser algo diferente.
Si lo sé, te puse a que adivinaras y aun no sabía.
Pues, porque es parte de la estrategia.
Ah lo siento.
Jajaja, a mí si me parece!
De pronto hasta me dabas una idea.
Bueno, y no se te ocurre nada entonces? mmm creo que ya sé. Qué te parece si en vez de regalarte la luna o las estrellas, te regalo la oscuridad de la noche?
Qué? No te gusta? Por qué?
Espérate, y que dices si antes de ponerte brava esperas a que te de mis razones.
Siiii lo juro! Tengo razones… no! Espera, no te vayas, cálmate! Escúchame! No te voy a regalar la luna sabiendo que todo el mundo ya cree ser dueño de ella y haberla regalado… no! Te regalo más bien la oscuridad, que es perfecta, es incierta, misteriosa… es triste y melancólica… fría y solitaria… te hace pensar, te hace acordarte de ti y meditar un momento… hace que quieras descansar y soñar, imaginarte cosas diferentes, viajar en tu mente a otros mundos, perderte en otras realidades…
como que qué tiene de bueno eso? Nisiquiera me has dejado terminar!
Sí, hay muchas cosas más, y no, no son malas, a mi nada de eso me parece malo!
Bueno, está bien, llegaré rápido al punto que quiero. Te regalé la oscuridad porque sé que no te gusta, porque sé que te asusta y que cuando te encuentras en ella te encantaría no estar sola, te encantaría estar con alguien, sentir una compañía a tu lado, abrazar a alguien y arruncharte a su lado. Y ahí es cuando sale la luna, me tomaré ese papel, saldré yo, te voy a abrazar y te voy a dar un beso en tu frente, voy a pasar una mano por tu pelo y luego lentamente por tu hombro hasta terminar acercándote hacia mí por tu cintura… para que no sientas el frio y la soledad que la oscuridad te produce… para que te sientas segura y tranquila… para darte un poco de luz, un poco de calor, de cariño… para que sientas mi compañía, porque te quiero, y quiero estar contigo, y quiero que tú quieras que yo esté a tu lado, siempre, en todo momento, los dos solos sin que nadie ni nada nos moleste… en el silencio de una noche de luna llena… solo con el sonido de tu respiración y de un golpeteo que aumenta cada vez en el lado izquierdo de mi pecho.
julito
Julito, como solía llamarle su tía patricia, se levantó con todo su característico ánimo y se vistió con la camiseta del poderoso de la montaña, la que le regaló su papá 2 días antes de su trágico fin, autografiada por el mismísimo mao Molina, ese ídolo que hizo ganar al Medellín su estrellita que hace rato le hacía falta .
Alistó sus tenisitos para darle bien a ese balón, sus tenis de la suerte, los que siempre había llevado a los partidos importantes, y este era uno de ellos, esta vez su cuadra jugaba contra la cuadra del lado, la que estaba paralela a la suya, y en la que vivía ese grandote, ese puberto precoz, ese gordo al que llamaban dieguito, ¡ja!, ¿dieguito? Con su masa podría ser 3 diegos y sobraba.
Bajó las escaleras y lo único que encontró listo fue una arepa fría y requemada, y un chocolate que suponía que su madre había dejado; su madre, Lucía, estaba trabajando como mesera en un restaurante del centro y su jornada iba de 6 a 8, todo por sus hijos decían los vecinos pero en su corazón ella sabía que todo era por salir de la monotonía de la vida después de la muerte de Darío, su esposo.
Se tomó el chocolatito así, frío, pero eso si, con todas las ganas, porque sabía que si su mamá se lo había hecho le daría energías para meterle el balón en la portería al gordo “dieguito”. Por fin iba a ganarle, lo sentía, ya habían sido 2 meses de partidos continuos los domingos, y todos los habían perdido, todos perdidos por el maldito gordo, pero esta vez era diferente, esta vez se había puesto la camiseta de su papá y sus tenisitos de la suerte, no podía perder.
Salió de su casa, emitió un leve grito – chao césar, me voy a la cancha, vuelvo por la tarde- césar era su hermano, un estudiante de biología de la de Antioquia y ese día había llegado con un amigo de la U a las 3 de la mañana; lo más probable es que no lo hubiera escuchado.
Con la arepita y el chocolate duraría aproximadamente hasta las 3:00 p.m.
Caminando hacia la cancha se sintió un poco extraño, sentía que su estomago hacía más ruidos de los usuales.
-¡Julito, vení pues, te estamos esperando a vos!- gritó pablo el mejor amigo de julio. Julito se apresuró y se dio la bendición antes de entrar en la cancha con aquella fe que todos los futbolistas le tienen al ultra-terrenal.
Julito entró en la cancha y comenzó el partido, nada fuera de lo normal, el equipo de la otra cuadra sacaba y tenía muy buen control del balón, julito atacaba como de costumbre, y no lograba quitar el balón, fue sólo cuando su amigo pablo lo despejó, que julito pudo tocar el balón y como un torrente de energía, algo entró en sus venas y afectó su sistema nervioso, julito tenía en sus pies una bola inmensa de fuego, y el ambiento estaba lleno de colores vivos y sicodélicos, la pelota fluyó y así lo hizo él siguiéndola, sus pies se movían con la agilidad de un lince, el balón corría como si el estuviera sólo en la cancha, cuando levantó la cabeza vio al final del campo lleno de criaturas inverosímiles a un demonio, un demonio que se interponía entre el y un gol, un gol que siempre había querido anotar, un gol que sería su objetivo, un gol que le daría sentido a su vida, el demonio cubría toda la arquería, escupía fuego de miles colores y le gritaba –¡Quiubo pues niñita!, pa que tocas ese balón si no tenes fuerza pa hacerme un gol, a que no sos capaz de meterme un gol, dale pues, o qué, ¿Te da miedito?-
Julito con pasos agigantados recorrió toda la cancha y cuando llegó frente al demonio pateó el balón con todas sus fuerzas. El balón golpeó la cara del demonio, lo derribó, y causó que chorros de sangre se esparcieran por todo el lugar. Cuando el demonio cayó, jullito se lanzó encima, mientras lo golpeaba en la cara decía -¡¡si ves diablo marica, te hice gol hijueputa!! Sus amigos trataban de calmarlo diciéndole que era dieguito, que cual demonio, que no le pegara más por favor, mientras que su hermano césar, en su casa, en ese mismo instante se levantaba con su amigo Gara a tomarse el chocolatito de hongos alucinógenos que habían dejado enfriándose al lado de la arepa requemada.
dar vida
Dar vida, oh qué milagro!. No es acaso esta la función de nuestro dios? Por qué nos deja a nosotros parte de la tarea?.o es que siempre ha estado en nuestras manos dar vida, dar impulso a este universo?
Igual ya se hizo, y ya la sangre se derrama.
lo inexplicable
Es acaso el amor eso que no podemos explicar que sentimos por una persona. Es posible sentir amor si no se puede explicar?
No decía nietszche que la mejor de todas las cosas era la mejor demostrada, y el amor no hay forma de “demostrarlo”, no hay forma de explicarlo.
Tienen razón cuando dicen que dios es amor no?, ya que dios es inexplicable, y también lo es el amor, y dios es lo máximo para unos, y el amor lo máximo para otros no?
Cómo saber si amamos a una persona? Por qué el amor no tiene un poco de ciencia dentro? Supongo que no tendría tanto sentido si se pudiera explicar cierto?, no sería lo mejor si pudiéramos probar que existe.
Que viva el amor! La mejor de todas las cosas inexplicables.
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