lunes, 2 de diciembre de 2013

Una hoja en blanco

Creo firmemente, luego de meditarlo con suficiente tiempo y dedicación, que el arte de escribir se basa en tener las güevas (los cojones, las agallas, el valor) de senterase frente a una hoja en blanco.
El escritor es aquella persona que vence el miedo, contra todo pronóstico, de enfrentarse a toda la mierda que tenga en la cabeza y que frente a una hoja en blanco se abalanza como una avalancha interminable de pensamientos banales, sin sentido, sin orden.
Creo también firmemente que hasta los más estúpidos alguna vez en su vida tuvieron una gran idea, una gran historia para contar, y la pensaron con todo detalle. Incluso demás que se la transmitieron a otro idiota, pero nunca la escribieron, nunca tuvieron el valor de sentarse, acostarse, pararse en frente de una hoja en blanco y decirle al universo de procastinación que rodeaba la idea "Andate a la mierda", para lograr al fin y al cabo darle una salida a ese caos organizado.
Entiéndase por hoja en blanco cualquier pedazo de papel  vacío (o de pared, o de cartón o de cuanto material se imaginen), en cuyo ser se pueda producir, con cualquier medio (un lápiz, un bolígrafo, una pluma, un dedo ensangrentado, etc), un escrito. Entiéndase como hoja en blanco también cualquier documento de word inmaculado, correo electrónico, entrada de blog, o en fin cualquier espacio en un dispositivo electrónico donde se puedan depositar una chorrera de palabras medio organizadas en algo medianamente leíble.
La diferencia del escritor con la persona anodina e insignificante es pues su valentía. El idiota ya mencionado diría que no sé tiene que ser osado para tomar una hoja en blanco, que él lo haría en cualquier momento si tuviera tiempo, pero se equivoca como en la mayoría de sus apreciaciones (obvio ya que es un idiota). Cuando enfrentas una hoja en blanco en realidad te confrontas a ti mismo, y este es el peor de los encuentros que algun ser pudiera tener. Encararse uno mismo es afrontar todos los miedos, todas las inseguridades, todas las dudas, todos los pensamientos inútiles y en resumen toda la ya mencionada mierda que nos carcome la existencia. Hay que tener coraje para enfrentar el ser, y presenciar que hasta el momento, después de todo lo que has vivido, lo que has sufrido, lo que has logrado, no eres capaz de organizar una puta idea y plasmarla allí en esa tan "inofensiva" y blanca hoja. Es de valientes lanzarse al vacío de la hoja en blanco y darse cuenta que el vacío eres tú y que en la hoja no se escribe nada porque tu mano no es capaz de expresar la infinita oscuridad y la grandeza del vacío que tenés en tu cabeza.
Por eso digo que lo único que hace a un escritor es tener güevas! Sólo si se tienen los cojones para sentarse con la hoja en blanco en frente y sacar de dicho encuentro algún escrito, si y sólo en dichos casos se puede decir que se es escritor.
Ahora bien, vale la pena aclarar que no todo escritor es un buen escritor, pero esa amigos, es otra historia.